IFRS 18 y su Impacto Estratégico en la Dirección Financiera: ¿Está Uruguay Preparado?
Aunque su aplicación obligatoria comienza para ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027, muchas organizaciones uruguayas —especialmente las que reportan bajo IFRS plenas o integran grupos multinacionales— ya están comenzando a analizar los desafíos que su implementación implicará.
La pregunta clave es si las direcciones financieras en Uruguay están preparadas para un cambio que trasciende lo estrictamente contable y abarca la estrategia empresarial, la gobernanza, los sistemas y la calidad de la información para la toma de decisiones.
Un cambio profundo en la presentación del desempeño financiero
La IFRS 18 introduce una nueva estructura en el estado de resultados basada en categorías obligatorias de ingresos y gastos. Según el IASB, esta estructura —centrada en operación, inversión y financiación— busca resolver uno de los principales problemas detectados a nivel global: la falta de comparabilidad entre empresas, incluso dentro de una misma industria.
Expertos en la materia destacan que esta nueva organización permite una lectura más clara del rendimiento económico, facilitando que inversores y directorios interpreten los resultados con mayor precisión. También subrayan que la identificación de la actividad económica principal será fundamental, ya que influirá directamente en la clasificación de ciertos ingresos y gastos, especialmente en grupos económicos con operaciones múltiples.
La IFRS 18 incorpora además subtotales obligatorios como el resultado operativo y el resultado antes de financiación e impuestos, creando un lenguaje común entre compañías que antes utilizaban metodologías diferentes.
Las Medidas del Desempeño Definidas por la Gerencia: un antes y un después
Uno de los elementos más transformadores de la IFRS 18 es la obligatoriedad de revelar las Medidas del Desempeño Definidas por la Gerencia (Management-Defined Performance Measures) (MPM). Estas métricas —como el EBITDA ajustado— deberán estar reconciliadas con subtotales IFRS, correctamente definidas y sujetas a estándares de calidad y verificabilidad.
Expertos señalan que este cambio obligará a revisar procesos internos, fortalecer controles, documentar metodologías y asegurar la robustez de los sistemas que procesan la información.
Una transformación que trasciende lo contable
La implementación de IFRS 18 requerirá revisar no solo la forma en que se presenta la información financiera, sino también cómo se genera y procesa. La clasificación por actividad económica principal exige un análisis más profundo del modelo de negocios, lo que será determinante en empresas con giros combinados o estructuras mixtas.
Asimismo, la norma demanda mayor desagregación de datos, ajustes en manuales contables, redefinición de planes de cuentas y posibles modificaciones en sistemas ERP. Este proceso afectará tanto a equipos técnicos como a la gestión gerencial.
¿Está Uruguay preparado?
El mercado uruguayo muestra fortalezas: profesionales altamente capacitados y presencia relevante de empresas que ya aplican IFRS. Sin embargo, especialistas advierten que muchas organizaciones medianas dependen aún de procesos manuales y no tienen sus indicadores formalizados, lo que evidencia una preparación heterogénea.
La transición exigirá planificación, evaluaciones de impacto y mejoras en la gobernanza de datos y procesos internos. Las empresas que comiencen temprano tendrán una clara ventaja competitiva.
Conclusión
La IFRS 18 representa una evolución estructural en la forma en que las entidades presentan su información financiera. Para las organizaciones en Uruguay, constituye una oportunidad para mejorar la transparencia, comparabilidad y calidad de la información, pero también implica la necesidad de liderazgo, inversión y una estrategia de transición bien definida.
Las empresas que se anticipen estarán mejor posicionadas para operar en un entorno global cada vez más exigente.
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