¿El fin del salario integral?

Tras el reciente ajuste del salario mínimo legal mensual vigente (SMLMV) en un 23%, el ecosistema empresarial colombiano se enfrenta a un punto de inflexión crítico. Este incremento no solo impacta la base operativa, sino que ha llevado al salario integral a un umbral de costo que amenaza con su desaparición de facto para la mediana y gran empresa.

¿Por qué estamos ante la eliminación técnica de esta figura?

Desde un punto de vista jurídico-laboral, la viabilidad del salario integral se está erosionando por tres frentes principales:

1. El salario integral, por ley, no puede ser inferior a 13 SMLMV (10 de factor salarial + 3 de factor prestacional). Con el salario mínimo fijado en $1.750.095 para este 2026, la base mínima de contratación se ha disparado de los $18.505.500 (en 2025) a los $22.751.235. Este aumento obliga a las compañías a:

  • Realizar ajustes masivos en nóminas de altos cargos para evitar que caigan en la ilegalidad por estar debajo del mínimo integral.
  • Enfrentar una regresión prestacional, ya que cargos que antes eran integrales ahora superan apenas el umbral, perdiendo competitividad frente al esquema ordinario.

2. Al aumentar el factor salarial, el costo de los aportes a seguridad social y parafiscales se encarece proporcionalmente. Incluso para los salarios más altos, el tope de cotización de 25 SMLMV alcanza hoy los $43.772.625, eliminando el ahorro administrativo y financiero que originalmente justificaba esta figura.

3. Jurídicamente, el salario integral es una excepción a la regla general de prestaciones. Ante un aumento tan agresivo, muchas empresas optan por mantener salarios altos bajo esquemas ordinarios para controlar el flujo de caja. Sin embargo, esto genera un riesgo de "salarios de hecho", donde la falta de una estructura clara de pagos no salariales puede derivar en demandas por ineficacia de las cláusulas de exclusión prestacional.

Por lo anterior, se debe pasar de la Reactividad a la Transformación, ya que la figura que buscaba simplificar la relación laboral con el personal directivo se ha convertido en una carga indexada que no responde a la productividad, sino a una métrica política y macroeconómica.

No se trata solo de pagar más, se trata de pagar mejor. Ante la decadencia del modelo integral, la solución no es esperar, sino evolucionar hacia el Salario Ordinario Estratégico.

 

¿Cómo mitigamos este impacto con nuestro acompañamiento? 

En nuestra firma hemos diseñado una Ruta de Transición Segura, donde convertimos una crisis de costos en una oportunidad de blindaje:

  • Pasamos de salarios integrales a ordinarios, construyendo esquemas de compensación y estructuras no salariales que permiten que el trabajador mantenga su ingreso neto mientras la empresa optimiza sus cargas prestacionales frente a los nuevos techos legales.

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